FUMBAN

Aquella mañana tras un desayuno a base de café en sobrecito, leche en polvo y un poco de pan con nocilla nos hemos puesto de nuevo en camino hacia Fumban. Tiene gracia que en un país productor de café no podamos disfrutar del mismo y tengamos que tomar ese polvo liofilizado creo que importado de Suiza, pero, en fin, el desayuno no iba a ser lo peor de aquella mañana pues llovía intensamente, prácticamente jarreaba. Afortunadamente paró cuando llegamos a nuestro destino.

Fumban es una ciudad de Camerún, situada a 70 km al nordeste de Bafoussam. Considerada en Camerún como la Ciudad de las Artes, Fumban es la capital del Sultanato Bamún y uno de los centros artesanales de África.

1

No ha sido muy largo el trayecto y ya desde la entrada vemos cantidad de puestos de mercado, primero junto a la estación de autobuses y después junto al palacio donde reside el Sultán de Bamún, y donde nos bajamos para realizar la visita al Museo situado en un lateral del propio palacio. El museo del palacio cuenta la historia de la dinastía de reyes Bamún, desde 1394 hasta la actualidad, con información sobre el más famoso, Ibrahim Njoya, que murió en 1933, después de haber creado a finales del siglo XIX, un alfabeto, un lenguaje secreto y una religión inspirada en la Biblia y el Corán.

Un gran arco se abre hacia el patio donde hay una estatua del rey Njoya, constructor del palacio, y un gran baobab en cuya parte trasera surge la escalera que da acceso al museo. En este patio ha sobrevivido una pared vieja, donde se encuentran escritos en orden cronológico los nombres de los diferentes reyes y sultanes que gobernaron bajo la tutela del administrador colonial (alemán y francés).

El Museo de Fumban, cuenta la historia de uno de los reinos más antiguos de África, a través de más de tres mil objetos de arte y objetos históricos de la cultura Bamún. Vale la pena porque se pueden ver los tesoros del museo, de las artes tradicionales y de la cultura (máscaras, recipientes para calentar el vino de palma, objetos de rafia, muchos grabados de notables por los que el rey reconocía su valor en la guerra.  En sus vainas talladas contenían sapos, símbolos de fertilidad, arañas, y símbolos de la pasión o el trabajo o la sabiduría, monos o serpientes de dos cabezas. Muchos frescos tallados recuerdan las guerras contra los Fulani y escenas de vida tradicionales Bamún: principalmente la guerra, el matrimonio y las ceremonias reales.

El Bamun, pueblo orgulloso y guerrero, acostumbraba a decorar su escudo con las mandíbulas inferiores de sus oponentes, tal y como se exhiben en el museo, junto a dobles campanas cuyo sonido estimulaban al combate a los guerreros, y cotas de malla. Sorprendentemente, las mujeres iban a la batalla igual que los hombres. Muchos cráneos de animales aparecen en las diferentes salas del museo, incluyendo algún hipopótamo muy impresionante. Son cráneos que los cazadores ofrecían como un presente al rey. La ropa tradicional está decorada con perlas, y caracoles y, por supuesto, no faltan junto al trono los enormes colmillos de elefante de más de 150 kg.

El guía nos fue muy útil para descifrar los significados de las esculturas que nos recuerdan que el pueblo Bamún conocía los secretos de la forja antes de que llegaran los alemanes; sin embargo, las salas que alberga el museo son demasiado estrechas y apenas permiten exponer un tercio de los más de 12.500 objetos que posee. Además, en el interior del palacio no sólo reside el sultán y su familia, sino que allí se reúne el tribunal de justicia tradicional, que se ocupa no sólo de los problemas locales, sino también a las bodas.

6

7

8

Por esto el actual sultán Ibrahim Njoya Mbombo, décimo noveno de esta dinastía, llevado por el deseo de salvaguardar esta rica herencia dejada por sus antepasados, ha llevado a cabo la construcción de un nuevo museo lo suficientemente amplio como para sostener todos los objetos de la colección. Todavía en construcción cuando nosotros giramos visita, se encuentra al lado del actual palacio museo y su arquitectura representa en un conjunto los símbolos del escudo de armas del Reino, como son la campana doble (símbolo del patriotismo), la araña (símbolo del trabajo) y la serpiente de dos cabezas (símbolo del poder del reino).

La visita ha sido larga y minuciosa y a la salida nos han obsequiado cinco músicos con sus instrumentos tradicionales que han tocado un tema de boda, de modo que he terminado comprándoles un CD.

10

A continuación, Abdoulah nos ha presentado a quien nos guiaría por el mercado hasta donde trabajan los artesanos locales. Nos han enseñado los pasos que dan hasta lograr el objeto que en buena medida acaban en mercados occidentales.

15

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

22

2324OLYMPUS DIGITAL CAMERAOLYMPUS DIGITAL CAMERA27

28

En un lateral del mercado se encuentra la casa de los tambores, utilizada por el rey para convocar a su pueblo y reunirlo en la plaza o en el patio del palacio.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERAOLYMPUS DIGITAL CAMERAOLYMPUS DIGITAL CAMERA

BOCAGRANDE (CARTAGENA DE INDIAS)

En mi periplo tras las notas de Gabriel García Márquez en su “Vivir para contarla” había anotado como un lugar a recorrer la ciudad de Cartagena de Indias y la desembocadura del río Magdalena en el mar Caribe. Es cierto que en apenas unos días no podría hacer mucho más allá que encontrar la casa de Gabo y situarme en algunos de los rincones por donde él había vivido, obviando por la premura, Santa Marta, Barranquilla o alguna de las ciénagas por donde discurrió su infancia y juventud.

Se acercaba el fin de año y no tenía aún reserva hotelera. Afortunadamente, y sin salir del aeropuerto, encontré en Internet un alojamiento que no fuera el hotel Caribe, un hotel en varios sentidos muy parecido al Nacional de La Habana y uno de los pocos que aún mostraban plazas libres. Era un éxito pues en Navidades todos los colombianos con capacidad se trasladan a Cartagena y agotan las posibilidades de un alojamiento medianamente digno si no es desembolsando por temporada alta. Finalmente, el hotel que encontré fue el San Pietro, situado en Bocagrande, un territorio al sur de la ciudad totalmente urbanizado con numerosos rascacielos y torres hoteleras y comerciales.

Bocagrande es una península que unida por tajamares y espolones a la isla de Tierrabomba ha ganado superficie al mar, y simula una franja de tierra en forma de L invertida, que situada entre el mar Caribe y la bahía de Cartagena da comienzo, o fin en mi caso, en la Base Naval desde donde se empieza a vislumbrar ya el recinto amurallado de la ciudad colonial. Los días que pasé allí, salía a bañarme desde el hotel a primera hora, para retirarme antes de las once cuando el sol tropical empezaba a quemar, aunque un día en las islas coralinas me quemé mientras practicába buceo. Advertido de la presencia de multitud de masajistas y vendedores de todo, me desplazaba en chancletas y bañador y una toalla donde dejaba el protector solar; aun así no tuve más remedio que asegurar a varias masajistas que ya me habían fichado, que ellas serían las encargadas de darme sus publicitados masajes playeros, cosa que evité en mis cortas incursiones a estas playas.

A fin de orientarme sobre Cartagena, el primer día decidí ir en un tour programado a alguna de las zonas altas de la ciudad desde donde poder hacerme con un plano de situación de la ciudad. Dicho y hecho, el primer punto alto (más de 170 m. de altitud) desde el que poder hacerme con la ciudad fue el convento de la Candelaria en el Cerro de la Popa, denominado así porque tiene cierta similitud con la popa de una embarcación.  El convento está llevado por los Agustinos desde el siglo XVII y está consagrado a la virgen de la Candelaria, patrona de la ciudad, aunque también ha servido de cuartel y fortín, siendo restaurado en 1964.  En su interior me llevé una gran sorpresa cuando pude observar que entre las reliquias se encontraba las de un riojano, el alfareño Ezequiel Moreno, que Juan Pablo II declaró santo en 1992. Se lo comenté a la guía y ésta me descubrió la faceta política conservadora del que fuera obispo en Colombia y enemigo del partido liberal colombiano, y cuyo mantra más difundido fue “el liberalismo es pecado, enemigo de la Iglesia y del reinado de Jesucristo y ruina de los pueblos y naciones”. Vamos, en línea con esa visión dicotómica de la política que tanto arraigo ha tenido y tiene.

En la parte posterior se encuentra el sitio más escabroso de la colina, el llamado Salto del Cabrón, porque según la leyenda, Fray Alonso de la Cruz, arrojó un macho cabrío de oro, llamado Busiraco, objeto de culto y adoración.

Desde este gran mirador desde el que se puede observar los cuatro puntos cardinales de la ciudad nos dirigimos a la colina de San Lázaro donde se encuentra la fortaleza militar más grande del continente americano, el fuerte Castillo de San Felipe de Barajas, erigido en un punto estratégico desde el cual se podía advertir cualquier intento de invasión de la ciudad por tierra o por mar salvaguardando la ciudad de los ataques de piratas que llegaban a saquearla. Aunque se inició su construcción en 1536 y concluyó un siglo después (en tiempos de Felipe IV), fue en 1762 cuando la amenaza de una nueva guerra con Inglaterra decidió el reforzamiento de sus defensas. Leo en un panel que el ingeniero Antonio de Arévalo fue el encargado de este refuerzo con baterías colaterales que daban cabida a 63 cañones y que a su vez quedaban protegidos por una muralla alta y de gran pendiente que impedía escalarla. En su interior dispuso de un intrincado tejido de túneles, galerías, desniveles y trampas, por las que terminamos adentrándonos como buenos defensores, hasta desembocar en una zona de servicios y tiendas de souvenirs.

Cuando salimos de la fortificación, un gran número de vendedores de licor de caña, frutas, sombreros y todo el merchandising del Castillo se arremolinaban alrededor de la estatua del comandante general Don Blas de Lezo, defensor en 1741 del ataque del almirante Vernon, pese a ser tuerto, cojo y manco; vamos, un Millan-Astray de la época.

Ya de vuelta recogí una vez más el maravilloso anochecer caribeño que me evocaba sin remedio a la persona que amaba en la lejanía.

 

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

6

6a

6b

7

8

10

11a

12

13

14

15

16

17

18

19

20

21

22

23

24

25

25a

25b

26

27

28

 

 

 

 

 

CUANDO EL RIO SUENA AGUA LLEVA

En un informe procedente del grupo mundial sobre migración, integrado por doce agencias de la ONU, el Banco Mundial y la Organización Internacional de Migraciones, se denuncia la situación de los derechos humanos de los inmigrantes en situación irregular (Statement of the Global Migration Group on the Human Rights of Migrants in Irregular Situation). En su comunicado manifiesta la preocupación por el incumplimiento de tales derechos en numerosas ocasiones, con especial preocupación para la situación de los menores y de las mujeres. Insisten en  la importancia de que todos los Estados velen por el respeto de los derechos humanos, independientemente de la situación administrativa del migrante, evitando los abusos de autoridad que se producen desde los poderes públicos. Es decir, constatan que además del incumplimiento de respetar y aplicar los derechos humanos entre la población en situación administrativa irregular, se producen habitualmente abusos de autoridad

Por otra parte se ha  publicado el Informe (http://www.eurocities.eu/main.php) que la organización Eurocities ha elaborado sobre exclusión social y desigualdades en las ciudades europeas. Es un trabajo de investigación que sobre la base de más de veinte ciudades europeas, explora cuestiones como el desempleo, la pobreza y la exclusión digital, y donde se describen las medidas concretas que las ciudades están adoptando para responder a estos desafíos. En el Informe se recuerda que la pobreza y la exclusión social son fenómenos complejos, con diferentes dimensiones muy relacionadas entre si, en las que se combinan el desempleo, la mala calidad de la vivienda, las bajas cualificaciones de la persona, peores condiciones de salud y poca participación social, destacando como víctimas de esta situación a la población inmigrante. El Informe recuerda que las ciudades tienen por si solas poco control sobre estas situaciones y llama a una mayor coordinación entre las diferentes administraciones y sectores implicados. Es decir, coordinación entre las diferentes administraciones públicas; en nuestro caso entre la central, autonómica y local.

Continúo. La última semana de septiembre se celebraron en La Rioja las XXV Jornadas de coordinación de los Defensores del Pueblo, sobre “el impacto de la crisis económica en el ejercicio de los derechos de las personas”,  de donde se han derivado unas interesantes conclusiones en las que se realiza un perfil sobre las personas que acuden a ellos (entre los que se encuentra la población inmigrante), el tipo de quejas y consultas que se realizan por éstas, así como un diagnóstico sobre las consecuencias sociales producto de la crisis. Entre otras conclusiones los Defensores del Pueblo señalan que “debe mantenerse el acceso de las personas inmigrantes a los derechos sociales y a todos los servicios públicos universales evitando todo brote de xenofobia y racismo”. Más claro agua, y entiendo que algunas  administraciones o autoridades públicas ponen en entredicho los derechos sociales o el acceso a los servicios públicos desde consideraciones como la vestimenta, residencia, irregularidad o desempleo.

Precisamente el desempleo entre la población inmigrante (en septiembre de 2010 ascendió a 573.210 personas: 181.630 eran comunitarios y 391.580 extracomunitarios, con un  incremento interanual y mensual de 71.892 y 4.351 personas), es muy superior a la de los autóctonos, tal y como muestra el Boletín Económico del Banco de España que publica un informe sobre la evolución del empleo y del paro a partir de los datos de la EPA del segundo trimestre de 2010. En este informe se destaca la estabilidad en el volumen de las entradas y salidas de la población inmigrante, en comparación con el notable descenso del flujo de entradas en 2009. En la población activa siguió el descenso de la población masculina, mientras que se mantuvo el de la femenina, estando la tasa de actividad de los extranjeros en más de diecinueve puntos por encima de la española (76,9 y 57,7 %). También la tasa de desempleo fue doce puntos superior entre la población trabajadora extranjera (30,2 y 18,2 % respectivamente).

Cifras e Informes que aunque suenan no hacen mucho ruido, pero nos señalan el peligro cierto, que la lasitud de los poderes públicos ante los mensajes racistas y xenófobos y su protagonismo en la conculcación de derechos humanos o sociales, entraña para la convivencia y la cohesión social de la ciudadanía democrática.

ESPACIO PÚBLICO SIN CIUDADANOS

El 22 de octubre de 2009 publicaba en Rioja2.com este atículo a propósito de la intención de un concejal de cargarse el poco espacio público existente en el centro de Logroño  en beneficio de los coches.

Allá por la época del desarrollismo franquista, cuando un equipo de tecnólogos opusdeistas ocupó los resortes del poder, se creó la vana ilusión de que la posesión de un coche era un signo de prosperidad que otorgaba un estatus de prestigio a quien lo poseyera. Con la extensión de las clases medias y el aumento del consumo creció el parque móvil en España creándose ad hoc espacios para la circulación y depósito de los vehículos en las ciudades. En este empeño se ampliaron las avenidas, se talaron los árboles, se redujeron las aceras y se estrecharon los parques y plazas públicas hasta la jibarización del espacio público.

Y ya en la postmodernidad de la burocracia municipal, el ideario urbanizador persigue que los vehículos particulares puedan llegar hasta el mismo centro de las ciudades. Sin embargo, no hay que presumir de inteligencia para saber, que si quisiéramos llenar el casco antiguo de las ciudades de circulación y tráfico de coches, aun manteniendo su peatonalización, lo fundamental sería crear un gran parking; por ejemplo, en el subsuelo de la Plaza del Mercado de Logroño. De ese modo aseguraríamos la entrada de vehículos por la calle Mayor, Portales y Sagasta en dirección a dicho parking, ocasionando un tráfico rodado que expulsaría sin remedio al ciudadano.

Pues bien, hace unos días el concejal de movilidad del Ayuntamiento de Logroño anunciaba que en el subsuelo del escaso espacio público de El Espolón (donde la rosaleda y las fuentes con ranitas) se iba a construir un nuevo aparcamiento para satisfacer intereses individuales y privados, augurando más circulación de vehículos, contaminación ambiental y deterioro (aún más si cabe) de las actividades sociales y de esparcimiento, culturales e incluso comerciales de los ciudadanos en dicho espacio.

Todo proviene de un contexto histórico en el que la superficie urbana fue totalmente dominada por el tráfico de vehículos. Es en ese momento cuando parecen descubrir que todavía hay un espacio público sin explotar: el subsuelo. De este modo, en la ciudad de Logroño, lo que había sido el entramado ferroviario entregado para uso de la ciudadanía logroñesa, se cedió graciosamente para la explotación privada de un parking. Otro tanto ocurrió con el recinto militar donde hoy se erige el Ayuntamiento, en cuyo subsuelo una empresa privada hace su negocio. Finalmente, pero no los únicos, el Espolón, espacio central de la vida social logroñesa, también fue entregado a beneficio de una empresa privada.

En la intervención de estos subsuelos públicos, cómo no, también se talaron hileras de árboles o se sustituyeron por chapaferros como el que se erige frente al palacete de Gobierno, recordando los dos magníficos cedros que lo ocupaban, restando y destruyendo espacio para la convivencia. Porque los espacios públicos tienen dimensiones, no sólo económicas, sino sociales, culturales y políticas, de contacto entre la gente, de relación e identificación, de organización y de actividad. Por esto, el diseño, uso y gestión de lo público no puede hacerse sin la participación de los ciudadanos, sin su concurso, sin la integración de cuantos grupos y colectivos convergen y se relacionan en esos espacios.

Lefebvre, Habermas, Arendt, Beck, Sennet, entre otros, han tratado el concepto de espacio público desde diferentes ópticas aplicadas a contextos diferentes, sin embargo en todos se aprecia lo público por su capacidad para estimular la identificación simbólica, la expresión y la integración cultural. El espacio público es un espacio de sociabilidad y en él confluyen identidades diversas animadas por el uso social colectivo y democrático del dominio público. Es, por tanto, una construcción social y no privativa de la administración burocrática o de los intereses privados. Menos movilidad sobre cuatro ruedas y más lugares al sol.